Latin America & The Caribbean

De Fenómenos y Busconas

Publicado por: • enero 24th, 2017

Por: Mag. Andrea Tuana

Parece que en este país el problema son “las gurisas busconas”, “reventadas”, “mal ejemplo”, quizás “putonas”. “A esas haceles cualquier cosa que no pasa nada porque están para eso”.

Estos fenómenos del sexo con menores de edad ¿pensaran lo mismo de sus hijas, nietas, sobrinas, hermanas, madres, hijas de amigos? Lo dudo.

Parece que en este país hay adolescentes buenas y adolescentes malas. Adolescentes que hay que respetar y cuidar y adolescentes a las que se puede abusar “porque les gusta”, “porque quieren”, “porque son codiciosas, quieren recargas para el celular, quieren viajar gratis, quieren quieren, quieren. “Ta clavado, son querendonas. “Andan regaladas, están
acostumbradas, tanto aspaviento por unas hijas de nadie”.

Parece que muchos varones adultos uruguayos gozan de tener sexo con chiquilinas que pueden ser sus hijas. Si abusan sexualmente de sus hijas nos parece una perversión pero si abusan sexualmente de las hijas de otros son unos fenómenos.

El problema aquí no es dilucidar si las adolescentes son buenas o malas, víctimas o victimarias, avivadas o engañadas, explotadas o “flor de vivas”, eso está claro. Las adolescentes fueron explotadas sexualmente y eso no está en discusión. Quien quiera dar esa discusión tendrá que cuestionar la Ley 17815, la Convención de los Derechos del Niño y sus Protocolos Facultativos y una serie de instrumentos de protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Para nuestro país está claro que las adolescentes son víctimas de la explotación sexual.

El verdadero meollo del asunto aquí es preguntarnos qué pasa con nuestros varones, que tramitan su sexualidad abusando adolescentes. Que tramitan su sexualidad y fomentan su
virilidad y autoestima fenomenal, aprovechándose de adolescentes pobres, que han vivido múltiples carencias, desprotecciones y violencias desde que llegaron a este mundo.

Porque esto que sucedió con los trabajadores de CUTCSA y otros implicados no es un hecho único y excepcional, lamentablemente la explotación sexual de adolescentes entre 12 y 18
años es un problema instalado y corriente en todo el país. Hemos sabido de casos de niñas más pequeñas de 5 y 6 años explotadas sexualmente en sus pueblos o comunidades por
propios vecinos.

¿Recuerdan el caso de la Posta del Cangrejo? Ella 14 el 75, la llevaba a Punta del Este le daba regalos y el señor no sabía que era menor de edad. ¿Recuerdan la Casita del Parque? Ellas en plena adolescencia, ellos señores maduros, algunos desempeñando altos cargos de gobierno. Solo por citar algunos de los más sonados en los últimos tiempos pero hay muchos casos más, muchos varones explotadores sexuales anónimos, clandestinos, agazapados en la ilegalidad, impunes.

Habrá muchos lectores que reaccionando en forma defensiva (solidaridad de género mediante) vociferen que las madres saben y son cómplices, que hay mujeres que explotan
sexualmente también, que esto no se trata de un problema masculino. Y todo ello es cierto. Esto no es un problema de los varones, esto es un problema de toda la sociedad. De una
sociedad que sigue reproduciendo la doble moral, el machismo, el clasismo y el ninguneo de los niños, niñas y adolescentes.

Quienes deben responsabilizarse o ser responsabilizados en primer término son los explotadores, los que se aprovechan de los niños, niñas y adolescentes, los adultos que pagan
por sexo. Ellos son los culpables, responsables, delincuentes y deben pagar por el daño causado y el delito realizado. No hay defensa posible, no hay excusas ni justificaciones válidas.
Después podremos empezar a hablar de la responsabilidad de las madres y padres de estas adolescentes (eternos olvidados estos últimos).

Me extraña el silencio de los sindicatos, del sindicato del transporte, del PIT CNT. Años luchando contra la explotación, la injusticia de las asimetrías, la opresión de clase y en este
terrible caso de explotación sexual de parte de sus trabajadores ni una sola declaración.

¿Y la empresa CUTCSA? Espero asuma sus responsabilidades y se comprometa a iniciar un profundo trabajo a la interna para prevenir cualquier forma de explotación sexual en sus
unidades, por parte de sus trabajadores y por parte de cualquier otra persona que utilice sus servicios.

Y luego estamos nosotras y nosotros. Y nos tenemos que preguntar qué estamos haciendo con nuestros hijos e hijas porque los explotadores de hoy son nuestros hijos de ayer, educados en nuestras casas. Demasiado machismo en la educación. Si no empezamos a cambiar eso no bajaremos estos alarmantes niveles de violencia sexual que tiene como víctimas principales a adolescentes, que en su mayoría vienen de historias de violencia, desamparo, carencias, faltas, necesidades afectivas y materiales.

Hay responsabilidades para todos y todas. Faltan muchas respuestas.

En especial faltan respuestas para los niños, niñas y adolescentes explotadas sexualmente. Necesitamos dispositivos especializados en cada uno de los departamentos del país que
puedan brindar contención y atención psicológica a las niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual, abordaje con sus familias, apoyos múltiples para la inclusión educativa, social, asesoramiento y patrocinio legal, entre otros.

Repudiemos estos actos aberrantes y a quienes los justifican. Exijamos justicia y atención para las víctimas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *